miércoles, 28 de junio de 2017

CRÍTICA: EL CÍRCULO





La televisión, fundamentalmente la rosa, se ha convertido en un inmenso ojo que observa las intimidades ajenas a través de grandes hermanos, supervivientes y demás programas similares. 

El otro ojo —digamos que es el izquierdo para diferenciarlo de la tele basura—, contiene más talento, cultura y riqueza que su acompañante visual, aunque algunos usuarios la utilicen para todo lo contrario. 
Obviamente, me refiero a las redes sociales. 

El círculo, la nueva película de James Ponsoldt —Ahora o nunca— ahonda en el terreno del mundo cibernético, donde se abre un debate sobre la privacidad, la (des) humanización y la desconexión de la vida real.
Pero... ¿cómo puede ser que con semejante propuesta la película acabe resultando un bodrio?


El círculo fracasa principalmente por dos factores:
1) En la actualidad, la informática avanza a pasos agigantados. 
A tal velocidad que lo que podría haber sido una historia original, interesante e innovadora, lo convierte en un producto sobado que podemos ver diariamente en Facebook, instagram o twitter. Todo lo que ocurre en la película nos suena; cuentas vinculadas, una contraseña para mil gestiones, cámara en mano para emular al gran Show de Truman, etc. 

El otro elemento es más simple: El guión es malo de solemnidad. Las interpretaciones se desintegran a medida que avanza el metraje y ni siquiera, Tom Hanks homenajeando a Steve Jobs, se salva de la quema. Los diálogos son patéticos, forzados y sin relevancia. La situaciones no avanzan, los giros son  bruscos y ni es creíble ni trascendente. Sencillamente, se limita a enseñarnos sin emoción el impacto que supone el monstruo tecnológico en una sociedad que cada vez se aleja más de la esencia humana. 

El círculo es un cúmulo de despropósitos desde el principio hasta el final —El primer plano arranca con la joven protagonista subida a un kayak, remando y disfrutando de la naturaleza en soledad. Un claro mensaje de los placeres de la vida que se están extinguiendo por los ordenadores, tabletas, móviles, etc—. Sin chispa, sin alma y sin recursos del género para al menos, entretener al espectador. 


Lo mejor: El montaje visual.

Lo peor: Casi todo. 

Nota: 2




















lunes, 6 de febrero de 2017

LA HERENCIA DE JERUSALEN; JOSEP CAPSIR



Hace muchos años, Indiana Jones se convirtió en uno de mis personajes favoritos del séptimo arte. Como Hércules Poirot, otro protagonista importante cuando me inicié en el mundo de la literatura. 

Cuando era un crío me apasionaban las aventuras, los tesoros escondidos, el suspense y el misterio de lo desconocido. Luego, crecí y mis gustos se ampliaron, pero nunca he olvidado este tipo de géneros tan interesantes y enriquecedores. 

Bien, digo todo esto, porque La herencia de Jerusalén, novela histórica de Josep Capsir que ya ha alcanzado los veinte mil lectores —sí, 20.000!!—, en cierta manera me recuerda a los mecanismos de aquellas libros que tanto me sedujeron. 

La historia engancha casi desde la primera página; dos personajes, maestro y alumno, se citan en casa del segundo, a raíz de descubrir en un libro hebreo una serie de referencias históricas sobre Jesús de Nazaret, el Evangelio apócrifo, el arca de la alianza, etc.
A partir de ese instante y con la ayuda de otros dos personajes, se embarcan en una aventura en busca de dichos descubrimientos, aunque para ello hagan temblar a la religión, a la iglesia y a las creencias más antiguas conservadas en la biblia. 

La estructura de la trama argumental se basa en los diálogos, en una brillante puesta de escena que nos enseña varias ciudades de Europa y en los personajes que empatizan con el lector a medida que avanzan en su misteriosa travesía. Bien dibujados, caracterizados y con diferentes personalidades, se sumergen en los entresijos de algo tan intocable e importante como es la vida de Jesucristo, cómo transcurrió su vida como un mortal más en la Tierra y en qué lugar están ocultas las reliquias históricas como por ejemplo, las tablas de los diez mandamientos o la Vera Cruz.

La Herencia de Jerusalén mantiene un magnifico ritmo narrativo desde principio a fin y se alimenta de los elementos fundamentales del género que se exponen de forma equilibrada por toda la historia. Tiene humor, emoción, aventura, cultura y un ejercicio de documentación absolutamente maravilloso, esencial para este tipo de manuscritos. La Herencia de Jerusalén es una sensacional obra, refrescante y juvenil, pero con un tono serio y profundo. Quizá flaquea en algún detalle argumental —Muchas coincidencias y facilidades en las pistas, en un género que tiene una lectura real y un gran peso social
—, pero sin duda estamos ante una novela de gran calidad que ya ha marcado un hito en ventas.

Josep Capsir se corona como uno de los grandes en la novela histórica. Talento, un riquísimo vocabulario, un guión bien orquestado y desglosado, un excelente trabajo de información y el espíritu aventurero de toda la vida, son suficientes avales para este autor que va camino de convertiste en un clásico de la literatura histórica.

Lo mejor: Casi todo.

Lo peor: Las pistas, muy fáciles de encontrar sobre un tema tan importante y de tantos enigmas. 

Nota: 9










lunes, 23 de enero de 2017

EL TALISMAN DE LOS ESPEJOS; JUANJO DIAZ TUBERT




Una de los elementos que aprecio más en un autor es la capacidad de sorprender al lector sin perder el hilo conductor de la trama.  Juanjo Diaz Tubert, con El talismán de los espejos lo consigue, aunque para ello se suicide con un planteamiento desenfadado y osado que al final, resulta superior y efectivo. 

La novela arranca como una comedia negra, donde el humor absurdo se adueña del personaje y de las escenas, múltiples y apocalípticas, que enseñan un país sin rumbo y sin orden. Quizá esta metáfora sirva para el personaje principal, un hombre que viaja de un lado para otro con la única intención de comprender el sentido de su vida. Llenar su memoria de recuerdos y recuperar lo que perdió por culpa de una guerra, le servirá —aquí está la clave de la historia—para encontrarse a sí mismo, para  perdonar y conocer al hombre que le empujó a emprender esta travesía y sobre todo, a acercarse a la persona más importante de su vida y que empieza perdiéndolo y termina ganándolo.

Cruzada la frontera de estos primeros e hilarantes episodios —probablemente es la parte más floja—, El talismán de los espejos se convierte en una magnífica aventura apoyada en dos temas fundamentales: La guerra y su ejercito del aire y el tema personal. 
Juanjo Diaz Tubert se sumerge de forma magistral en los sordos y oscuros sucesos que ocurrieron en aquella época —fechas, lugares, etc— a la perfección y en los diferentes tipos de aviones que se utilizaban en aquel tiempo—documentado y estudiado— y se adentra en las entrañas de los pilotos que sufrían las de Caín para sobrevivir, para matar o para intentar olvidar. 
Dentro de ese infierno, enseña un elenco de personajes que presentan sus demonios como cualquier ser humano que ha vivido una tragedia. Con humor, con locura y con tradiciones históricas y traumas psicológicos. 
El Talismán de los espejos está escrita con un ritmo fresco, ágil y su narración es original y genuina. Juanjo Diaz Tubert habla del poso que deja un acontecimiento bélico, de la pérdida de identidad, de los miedos, del  sufrimiento, de la muerte y de la decadencia de un país y de una ciudad llamada Barcelona. 
Y sorprende, mucho. En cada capitulo y en cada giro argumental.
Sorprende, porque siendo algo tan trascendental y serio, lo hace con gracia, con arte y por supuesto, con corazón. 

Lo mejor: Como describe las miserias de la ciudad de Barcelona y el alma de los personajes, rotos y heridos por dentro. 

Lo peor: Las primeras páginas, frenéticas y ambiguas pueden llegar a descolocar al lector. 

Nota: 7












martes, 6 de diciembre de 2016

RESEÑA: LA LLEGADA



La ciencia ficción siempre se ha dividido en dos subgéneros. La primera es aquella donde predomina el puro entretenimiento aunque contenga un mensaje subliminal. La segunda, la que se filma desde un punto más reflexivo, profundo y metafísico. O sea, existencial.

En La llegada, la nueva película de Denis Villeneuve ―autor de Prisioneros, Sicario y la secuela de Blade Runner que se estrenará en el próximo año―, no esperen rayos láser, explosiones, planetas de diferentes colores o bichos que salen de las tripas o gritan mi casa, teléfono.
Desde el primer plano descubrimos que estamos ante una película donde los silencios, las emociones y las expresiones son tan importantes como el lenguaje que se exhibe entre todos los personajes de la historia. Todos.

La función se apoya claramente en tres elementos. Tres elementos básicos que conforman las entrañas de la historia.

1) La comunicación.
La herramienta más poderosa para conseguir el regalo más ansiado por el ser humano: La paz.

2) El tiempo.
Nunca el tiempo tuvo tan poca importancia. Aquí lo que importa son los sentimientos, la escasa distancia que existe entre el amor y la muerte y la capacidad para vivir la vida con todas sus consecuencias, más allá del pasado, presente y futuro.

2) La aceptación.
Pase lo que pase. Aunque duela, aunque caigas, aunque llores... La llegada es un golpe de la consciencia a cualquier conflicto...¡del presente! Un folleto donde se escribe los valores de la sociedad que se han perdido durante siglos y siglos. Un mensaje que llega precisamente desde otro tiempo, otra forma de vida...

Es cierto que  La llegada presenta un ritmo excesivamente lento y filosófico ―recuerda en algunos instantes a El árbol de la vida  de Terrence Mallick, a través de su montaje y fotografía―, y que desperdicia a un grupo de grandes actores secundarios que aportan muy poco peso al hilo argumental.  Perdonados esos detalles, la película se convierte en una obra crepuscular de ciencia ficción ―cercana en temática a  Interstellar de Nolan o 2001... de Kubrick―, a través de la tensión, la asfixiante puesta en escena, la potente banda sonora y el talento y la sensibilidad de una maravillosa Amy Adams―¡cuánto talento!― que se convierte en la clave de este magnifico film.

En suma, La llegada es ya una película de culto con un abanico de mandamientos que deberían ser tatuados en nuestros pensamientos y sentimientos.
Una fascinante historia que nos brinda un brillante discurso moral, solidario y sentimental.

Si la ven, no lo hagan con un cubo de palomitas.
Háganlo con una libreta y un bolígrafo.


Nota: 8

Lo mejor: Amy Adams.
Lo peor: Los alienígenas.













jueves, 13 de octubre de 2016

RESEÑA: UN MONSTRUO VIENE A VERME.


"La gente tiene miedo a las cosas que no entiende"

Algo así viene a decir una de las protagonistas de la nueva película de J.A. Bayona cuando contempla junto a su hijo la mítica secuencia de King Kong en el Empire State. 
"Un monstruo viene a verme" es un fábula que transita entre la fantasía y el drama familiar (el dibujo del rectángulo  que ilustra el niño en su habitación deja en evidencia que existen dos mundos) de una familia rota por el dolor. Un fábula que engloba sobre todo dos valores fundamentales: el miedo y la verdad.

La película mezcla la espectacularidad visual y los sentimientos más profundos (los que se guardan en el silencio), donde la melancolía y la tristeza se ensalzan en los momentos más significativos del metraje. Sin duda, la actuación sobresaliente de Lewis MacDougall  (Bayona tiene un don a la hora de elegir a los actores infantiles) es  lo mejor de esta brillante y conmovedora función que se mantiene con una narrativa casi poética y un sufrimiento contenido que va aumentando a medida que transcurre el film. 
"Un monstruo viene a verme" se construye con los cimientos del cuento más antiguo, con diálogos magistrales, profundos aforismos y un diseño técnico sencillamente maravilloso. 

Quizá en algunos momentos el guión cojea (la presencia del padre es plana y de poco peso) y se excede del sentimentalismo, aunque para nada merma una obra que subraya con énfasis lo que quiere explicar, gritar y plasmar en la pantalla. 

Un mundo de fantasía y de realidad, donde los monstruos se invierten y donde los prejuicios se convierten en un arma devoradora (Principe, boticario, bruja) para demostrar la escasa distancia que existe entre la bondad y la maldad. 
Ejemplos como el egoísmo, los abusos y la educación más estricta ( la pulcra y metódica abuela) son elementos que se dibujan de forma excelente entre personajes de carne y hueso y otros tantos animados. 

En suma, la nueva película de Bayona, es un contundente ejercicio de emociones que circula por el mundo de la ficción para enseñarnos que los verdaderos infiernos están la vida real con nuestros miedos. Aquellos que nos atenazan, que nos empujan a mentir, que nos alejan de nuestros sueños y de la honestidad más absoluta del ser humano. 

Porque como dije al principio, aquello que no entendemos, lo etiquetamos con el miedo y entonces, nos comportamos de distinta manera para defendernos y provocar  nuestro verdadero trauma: 

Ser lo que no somos. 



Nota: 8.



Lo mejor: El niño, Lewis MacDougall. Brutal. 
Lo peor: La presencia del padre.











domingo, 2 de octubre de 2016

UN RAYO DE ESPERANZA, DE FRANCESC MIRALLES.



Siempre he pensado que para evolucionar como persona es fundamental saber aceptar lo que nos ocurre en la vida. Con esa perspectiva podemos afrontar cualquier circunstancia y aprender de las experiencias (buenas y malas) que vivimos en el día a día. En este viaje que nos brinda el mundo, habrá momentos que toquemos fondo y otros donde seremos el héroe de nuestros sueños. Sin embargo, lo que cuenta, es no perder la esperanza. Porque incluso cuando el fuego quema o el mar te empuja a sus profundidades, todo sigue dependiendo de ti. 

"Un rayo de esperanza" es la nueva novela de Francesc Miralles, una magnífica historia que habla sobre cuatro náufragos de la vida que se reúnen cada noche en un café para agarrarse a los tres maderos de la rendición, amistad y aceptación y de esta manera, sobrevivir a cada uno de sus destinos tan caóticos y envenenados.

La novela que engancha desde la primera página, mantiene un ritmo ágil y los capítulos se forjan entre enriquecedores aforismos y una narrativa poética que cala en lo más hondo del lector. Los personajes se identifican como el típico funambulista que camina por una fina cuerda al borde del precipicio y que, a pesar del desasosiego y de la tristeza, siguen caminando porque saben que a cada paso dado se acercan a la meta: Amar, aceptar, aprender y dar gracias por lo vivido. 

No puedo asegurar si "Un rayo de esperanza" es la mejor obra de este escritor, músico y mil cosas más, pero de lo que estoy seguro es que es un principio de algo realmente hermoso. Cada situación, dialogo o circunstancia, desprende un halo de honestidad y de armonía que se expresa en diferentes fragmentos de la trama. Pues hasta en los momentos más oscuros, el autor es capaz de transmitir la fuerza, la humildad y la luz incluso cuando cada protagonista vomita todos sus infiernos. 

"Un rayo de esperanza" es una de las grandes lecciones de la vida que deberíamos aprender como un automatismo más en nuestra conducta. Porque a fin de cuentas, si el rayo verde no aparece, lo mejor es crearlo como hacen los personajes en la historia y como inventa cada día, este enorme escritor llamado Francesc Miralles.


Lo mejor: Los variopintos personajes, la metáfora y el mensaje.

Lo peor: ¡Qué se lea tan rápido!

Nota: 9











viernes, 30 de septiembre de 2016

OSCILA, COMO DEBE... SER.





Oscila entre la euforia y el desazón.
Un alud de pensamientos se exponen cuando echa las persianas al fina del día. Muchas veces con el viento a favor y otras tantas se encalla en la orilla de un tiempo que se detiene por el miedo a hundirse en el fracaso.

Oscila entre el éxito y la indiferencia.
Un ciclón de ideas se plasman en la delgada linea del horizonte antes de pisar el terreno movedizo que provoca su mente. Sus ojos van velocidad de vértigo y sin embargo, aún no sabe qué altura debe tomar para abrir las alas sin golpe a la vista. 

Oscila entre la luz y la sombra. 
Un paso adelante siempre ayuda, aunque se pregunta si en esa dirección están los tesoros que se inventa cuando la soledad estrangula su intención. Existe la luz, como la boca de lobo que envuelve los sueños que aúllan cuando amanece. 

Oscila entre la seguridad y la duda. 
Como un funámbulo que tienta la cuerda antes de andar entre el aire, el suelo y el cielo. Tantas preguntas para tan poco camino y cuando menos se lo espera, pierde el equilibrio y se adentra en la locura. Luego, ya decide si volver o quedarse donde está.

Oscila entre la rendición o la esperanza. 
Planifica su actitud por tiempos y el verano se lleva la sonrisa y el invierno el chaparrón. Sin embargo, cuando llega la tormenta, el pozo se desborda y las miserias salen despedidas por el vertedero del olvido. Entonces, ¿el invierno no es tan malo?

Oscila entre ser o estar. 
Reflexiona en este instante, pues poco importa el pasado. Es ahora, es hoy, es ya. Qué más da el peso de la balanza cuando descubre que todo lo que oscila pertenece a sus entrañas. Suficiente para ser feliz en una vida de idas y venidas donde no existe el suspenso ni la verdad más refutable.  

Oscila.
Como debe... ser.