sábado, 4 de octubre de 2014

CRÍTICA: LA ISLA MÍNIMA


Aves que vuelan por el cielo, testigos de todo lo ocurre en un pueblo de los años ochenta de la España profunda.
Miradas, unas demócratas (Raúl Arévalo) y otras franquistas (Javier Gutierrez).
Silencios que lo dicen todo y mentiras que se convierten en verdades.
La Isla Mínima es una obra que irrumpe con esas premisas y se presenta como un thriller negro, entre la asfixiante ambientación y la política dudosa corrupta.
Desde el principio, queda claro que ambos personajes son el norte y el sur. El primero (Arévalo), es el policía legal que quiere volver a Madrid con su mujer embarazada. El segundo (Gutierrez), es el perro viejo y el que ofrece una personalidad más agresiva y estricta.
Ambos se sumergen en un pueblo donde el fango (Metafórico y literal), los pantanos, la calor y los estigmas más hirientes de la España más triste, se convierten en elementos cruciales para la historia.
Con un guión ejemplar y sin recovecos, nos muestra como la bondad juega al filo del abismo y la maldad puede convertirse en un aliado en función de las circunstancias. Se sumerge en el alma de los dos protagonistas y apoyados por unos excelentes secundarios, reflejan las miserias del ser humano cuando las situación social se arrastra entre la pobreza y el miedo.
Sin respiro, el espectador siente las pulsaciones de una trama que corta el aliento por su crudeza psicológica y su angustia continua. De un ritmo pausado (Excepto en la magnífica persecución nocturna), sin embargo, consigue acelerar las sensaciones a medida que transcurre el metraje sin titubear en ningún momento.
La Isla Mínima es un maravilloso ejercicio de cine negro. Puro, honesto y sin filtro.
Enseña desde los planos aéreos hasta las marismas, un pueblo muerto en vida, que busca una salida sin importarle cómo y por qué.
Después de su aclamada Grupo 7, Alberto Rodríguez se supera y devuelve al thriller el espíritu verdadero de su esencia.
Mención aparte, es el excepcional reparto, donde una magnifica y roba planos, Nerea Barros hace de su personaje un compendio de todo lo que transcurre en la historia.
Aunque sin duda, sus dos protas, consiguen posiblemente la mejor interpretación de su prolíficas carreras.
A destacar, un espectacular, impresionante y brutal, Javier Gutierrez.
La Isla Mínima, ya es parte de la historia del cine.
Una gran obra maestra.


















2 comentarios:

  1. Hola David. Andaba a la búsqueda de un comentario sobre esta película que me hace sentir muy curiosa. Yo no he visto aún Grupo 7 (inconvenientes de vivir en Inglaterra done algunas películas no llegan o se quedan poco) aunque había leído en los pocos comentarios que encontré, que era más redonda que ésta, pero...
    Eres un poeta hasta escribiendo reseñas. Recuerdos:
    Olga

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  2. Gracias Olga por tus palabras. Te recomiendo que la vayas a ver. No lo lamentarás y saldrás del cine con una gran sensación.
    Un beso, guapa.

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