jueves, 7 de enero de 2016

EL DESPERTAR DE LA FUERA; STAR WARS.


Probablemente es la película más esperada en años. 
En un tiempo lejano, muy lejano (Hace más de tres décadas de Las guerras de las galaxias) un tal George Lucas filmó la primera entrega (Aunque fue el episodio IV) de una saga que ya es histórica. La primera trilogía es un icono en el género de ciencia ficción; héroes, aventuras épicas, una banda sonora potente y un trasfondo argumental con más peso que la simple diversión o el espectáculo visual. Porque Star Wars tiene alma. 
Tiene algo tan arcaico e importante como la bondad y maldad, a través de la sentimiento y de la religión. Algo tan intangible como la energía del ser humano y la espiritualidad. Elementos que representan a los personajes, a la historia y de forma subliminal, a la sociedad. 
Los dos siguientes largometrajes también fueron un rotundo éxito y la franquicia galáctica atrajo a millares de apasionados fans por todo el mundo. Star Wars se convirtió en una obra de culto, un dogma universal que traspasó cualquier ejercicio cinematográfico. El lado oscuro, los Jedi, Darth Vader, etc, tuvo tanta fuerza (Y que hasta la fecha sigue acompañando) que encandiló a un público que andaba huérfano de emociones. Así pues, era cuestión de tiempo realizar los tres primeros episodios. Y también, fue lejano. 
Allá por el año 1999, "La amanezca fantasma" irrumpía en las pantallas y el resultado, sorprendentemente, fue desastroso. Perdió la magia de sus antecesoras, el tono almibarado planeó durante el metraje, rayó la vulgaridad y los protagonistas nunca transmitieron el espíritu de la saga. Aburrida, lenta, fría y solo la carrera de vainas (homenaje a Ben-hur) fue lo único destacable.
Después del fiasco, los fans pusieron el grito en el cielo. Reclamaban una vuelta al pasado. ¿Dónde estaba la magia de la saga?. El episodio II tuvo una mejor acogida, aunque aún no alcanzaba el nivel esperado. Al final, el tercero, logró recuperar el pulso y se alza a día de hoy como la mejor de la "nueva trilogía".
Ahora, "El despertar de la fuerza" llega a la cartelera siendo la séptima película y el séptimo episodio. Encaja cronológicamente y se abre un abanico de posibilidades para realizar nuevas entregas.
La expectación era máxima y la precaución también, sobre todo por los fieles espectadores, aquellos que no olvidan la decepción de los films uno, dos y tres.
Llegados a este momento, ¿Qué nos aporta esta nueva película de Star Wars?
Pues bien, "El despertar de la fuerza" es, después de "El imperio contraataca", la mejor de la franquicia. Al nivel de "La guerra de las galaxias" y el retorno del Jedi" y mucho  mejor que las restantes.
Nos devuelve la sombría atmósfera, el sentido del humor, las geniales secuencias de acción y el buen trabajo del casting. Por encima de todos, resalta un incombustible Han Solo, que a pesar de la edad, rezuma un carisma a prueba de bombas. También un pequeño robot, encantador que roba planos a cualquiera que ose tutearle. Además, el hilo argumental es sólido, el ritmo apenas decae y el villano es la maldad personificada y un gran alumno de Darth Vader.
Tal vez, el único error, que también es su virtud, reside en que no arriesga. Se aguanta con los cimientos (Casi en todos los planos) de La guerra, El imperio y El retorno y nos devuelve a aquella época donde sentados en la butaca y con los ojos como platos, disfrutábamos como los que éramos. ¡Niños!
En suma, es la obra que todo seguidor deseaba y que está milimétricamente cuidada para que guste a los devotos de esta serie galáctica.
Reconocible, nostálgica, hechizante y con momentos magistrales. "El despertar de la fuerza" sale victoriosa  desde principio a fin y se catapulta como otro genial episodio de esta saga tan especial y mágica como es Star Wars.

P.D. Se apagan las luces, aparece sobre impresionado el logo (Lucas films) y de repente... ¡Zas! La música y las letras que corren de abajo a arriba te ponen los pelos de punta.
¿Qué más se puede pedir?

Han vuelto, esta vez a través de J.J. Abrams.
Que la fuerza os acompañe y recuerda, no lo intentes...
¡Hazlo!