martes, 6 de diciembre de 2016

RESEÑA: LA LLEGADA



La ciencia ficción siempre se ha dividido en dos subgéneros. La primera es aquella donde predomina el puro entretenimiento aunque contenga un mensaje subliminal. La segunda, la que se filma desde un punto más reflexivo, profundo y metafísico. O sea, existencial.

En La llegada, la nueva película de Denis Villeneuve ―autor de Prisioneros, Sicario y la secuela de Blade Runner que se estrenará en el próximo año―, no esperen rayos láser, explosiones, planetas de diferentes colores o bichos que salen de las tripas o gritan mi casa, teléfono.
Desde el primer plano descubrimos que estamos ante una película donde los silencios, las emociones y las expresiones son tan importantes como el lenguaje que se exhibe entre todos los personajes de la historia. Todos.

La función se apoya claramente en tres elementos. Tres elementos básicos que conforman las entrañas de la historia.

1) La comunicación.
La herramienta más poderosa para conseguir el regalo más ansiado por el ser humano: La paz.

2) El tiempo.
Nunca el tiempo tuvo tan poca importancia. Aquí lo que importa son los sentimientos, la escasa distancia que existe entre el amor y la muerte y la capacidad para vivir la vida con todas sus consecuencias, más allá del pasado, presente y futuro.

2) La aceptación.
Pase lo que pase. Aunque duela, aunque caigas, aunque llores... La llegada es un golpe de la consciencia a cualquier conflicto...¡del presente! Un folleto donde se escribe los valores de la sociedad que se han perdido durante siglos y siglos. Un mensaje que llega precisamente desde otro tiempo, otra forma de vida...

Es cierto que  La llegada presenta un ritmo excesivamente lento y filosófico ―recuerda en algunos instantes a El árbol de la vida  de Terrence Mallick, a través de su montaje y fotografía―, y que desperdicia a un grupo de grandes actores secundarios que aportan muy poco peso al hilo argumental.  Perdonados esos detalles, la película se convierte en una obra crepuscular de ciencia ficción ―cercana en temática a  Interstellar de Nolan o 2001... de Kubrick―, a través de la tensión, la asfixiante puesta en escena, la potente banda sonora y el talento y la sensibilidad de una maravillosa Amy Adams―¡cuánto talento!― que se convierte en la clave de este magnifico film.

En suma, La llegada es ya una película de culto con un abanico de mandamientos que deberían ser tatuados en nuestros pensamientos y sentimientos.
Una fascinante historia que nos brinda un brillante discurso moral, solidario y sentimental.

Si la ven, no lo hagan con un cubo de palomitas.
Háganlo con una libreta y un bolígrafo.


Nota: 8

Lo mejor: Amy Adams.
Lo peor: Los alienígenas.